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Blog de mirtaesteves
04 de Julio, 2013 · General

AMOR DEL DESIERTO

 


 
Amanecía sobre las sierras, apenas iluminadas por un rojo sol de otoño  cuando Iginio Bravo  se dio cuenta que estaba completamente solo y vivo .Miró a su alrededor y solo vio pampa y cielo y un agrio olor a sangre  y polvo que el viento desparramaba para el lado del arroyo  bordeado de achiras.
Sus ojos recorrieron el entorno  mientras se erguía   desde le suelo  en el que lo habían dejado, equivocando la muerte los indios boroganos .
La batalla había comenzado al amanecer  cuando la alarma del sol anunciaba  el calor del verano  en la interminable llanura que se extendía mas allá de la esperanza.
El general Rauch había decidido el ataque a  muerte y cada milico sabía  que era él o el hereje.
Iginio Bravo también lo sabia y no le sorprendió el resultado  que lo atestiguaba  Hombres ,mujeres, y niños que no habían logrado llega r a la orilla  espesa de sauces y achiras  ara esconderse del  ejercito ,yacían  con sus cuerpos inertes  junto a hombres de piel oscura y crespones en  el pelo ,que miraban el cielo sin verlo , con un rictus  de muerte en el rostro .
El ataque había sido consumado  y las huestes del cacique Negro yacían  con el vientre  a la espera de los carroñeros  junto a aquellos otros que se diferenciaban pòr lo azul del uniforme.
Iginio Bravo era un hombre acostumbrado a esquivar los guascazos de la vida  y no perdió la serenidad de su animo, aunque una  sensación nauseabunda le subió hasta la garganta  y un dolor profundo le aguijoneo el pecho hasta el corazón ,
Le pareció que había transcurrido un siglo desde aquella  masacre  cuando el general , espanto de desierto ,  disemino muerte a diestra y siniestra  movido por la ambición  por la tierra aun virgen  y entonces hizo recrudecer el odio   tocando a locura ,desatando la crueldad contra aquellos que defendían su tierra  que era suya  desde siempre .
Sintió  sed, la garganta ríspida no lo dejaba respirar .A paso lento divisó el arroyo que corría manso entre las piedras.
El grito de un tero lo sobresalto y sintió la humedad  del agua en el aire,
En la otra orilla  arenosa, cerca del cauce Flora Gatica , escuálida , sus manos sangrantes  de arrastrarse entre las piedras  los pies  desgarrados por las espinas de los pajonales  salvajes .agazapada esperaba  ver llegar la noche .
Estaba segura que su manto la  protegería  del espanto final  y llegaría con ella el fin de su historia
Ahora, como tantas veces recordaba
Cuantas lagrimas derramadas ,pidiendo misericordia   deseando morir al amanecer  antes de que la luz de un nuevo día  descubriera  la realidad  de aquella toldería  con hombres y mujeres a los que   temía , tal vez  porque no los comprendía  o eran diferentes .
Flora Gatica  ,  oteaba el horizonte  mientras quitaba con el agua del arroyo  entre las cuencas de su s manos  las manchas de  barro y mugre de su cara  y arrancaba de sus orejas los dijes de hueso  intentando con esos actos borrar las huellas de su pasado .
El temor la apretaba con fuerza, no encontraba rumbo alguno en aquel desierto
La vida a la que quería retornar  solo volvía envuelta  en una nebulosa  espesa que parecía desaparecer por momentos.
En chispazos  s rápidos , su memoria recordaba el rostro  de los suyos tan lejanos  y con escalofríos  escuchaba  nuevamente  la voz del viejo Zorrilla gritando en medio de la noche-
-¡Malón , viene el malón ¡¡
Indios Hijos de perra ¡¡
Todo paso en un segundo. Eran como perros  salvajes lanzándose sobre la presa Ella fue el botín  y asi el desierto y el indio la hicieron su prisionera.
Desechó los recuerdos con un rictus amargo .Apretó sus manos contra su boca, pálida  a mas no poder ,vomito .
Luego lloró  de cara al cielo.
 Mientras la noche llegaba  sigilosa y las tinieblas  hacían una sola sombra de Flora y la tierra.
 
Iginio Bravo alimentaba aun resquemores  de cada sombra  que aparecía  en la pampa y le hacia  crecer la duda  y el temor  de que aquellos espectros recobraran vida  y vinieran por el.
El sueño le vencía los párpados  y la oscuridad se acentuaba en los ángulos  que ahuecaban su rostros ,al tiempo que recostaba su cabeza  el tronco de un árbol solitario .
Se vio  soldado , antiguo guerrero , sembrando desolación y muerte  en la extensión de la pampa .Pertenecía a esa legión de hombres   agazapados en la noche y cabalgando al sol ,  provocando a  la muerte , sin entender  el por que de esa saña  contra otros hombres que merecían vivir  libres en la llanura inmensa que podía contener a todos .
Iginio pensó que su vida no era mas que un miserable nombre en una nomina, escrita por aquellos que  esperaban en sus sillas de pana y roble, que la historia los privilegiara en su memoria a costa de golpes de muerte y dolor ajeno.
Recordó  los tiempos en que  había sentido la tibieza de un abrazo , que cobijara su destino errante .
La noche espesa lo sorprendió en sus cavilaciones y la oscuridad  lo abandonó a sus sueños  que entendió sin futuro.
Flor Gatica abrió los ojos, sus débiles piernas  apenas sostenían sus pasos vacilantes.
Había caminado largo trecho  en busca de algún signo  de vida, cuando vio al hombre dormido   al cobijo de un árbol .
Cuando el sol le golpeo la cara Iginio  sorprendido vio el rostro de Flora , los andrajos le cubrían el cuerpo  delgado  y su cabello reflejaba el sol con hebras rojizas.
Flor Gatica sintió miedo, pensó  por un instante, en huir de allí, pero la mirada de aquellos ojos negros  de Iginio le devolvieron la calma.
Las manos del hombre la ayudaron a erguirse  Flora miro el rostro  moreno, ajado por el viento  y quemado por el sol, hosco surcado por las marcas del tiempo y el sufrimiento.
Sintió  que al fin había llegado su redención y sonrió .Sintió bajo sus pies la brizna húmeda y después de mucho tiempo creyó que podía confiar en alguien.
Cerca, los carroñeros  volaban en círculos  sobre el espectáculo final de aquella porfía.
El silencio crecía  en la pampa  interrumpido a veces por el balido de una vaca o el relincho de los cimarrones.
Flora e Iginio se miraron largamente mientras el horizonte les marcaba el inicio de la nueva esperanza.
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Palabras claves ,
publicado por mirtaesteves a las 14:44 · Sin comentarios  ·  Recomendar
 
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